¿Qué lo hace especial?
El aceite facial Zafferano es más que un simple potenciador del brillo: combina la sabiduría ayurvédica milenaria con el cuidado moderno y lujoso de la piel. Su núcleo está compuesto por Kesar (azafrán) puro, la especia más cara del mundo, procedente de las estribaciones del Himalaya en Cachemira y apreciada desde hace siglos por sus incomparables propiedades iluminadoras y rejuvenecedoras. Ha sido cuidadosamente formulado para calmar la piel apagada, mejorar su aspecto y restaurar su luminosidad juvenil. Ingredientes vegetales como el Naagkesar y el Anantmool suavizan y purifican suavemente, mientras que las flores de Padmaka y Kumud refinan la textura y dejan la piel con una sensación uniforme, suave y profundamente renovada.
Su fórmula única está enriquecida con aceites prensados en frío y antioxidantes como la vitamina E y el palmitato de ascorbilo, que protegen contra el estrés oxidativo y el envejecimiento prematuro de la piel. A diferencia de los aceites faciales pesados, se funde sin esfuerzo con la piel y le da un brillo dorado tan ligero como parece. El resultado: una tez visiblemente radiante e intensamente cuidada que lleva en sí el brillo atemporal del azafrán.



